Una red de micro-refugios de la mano de las familias de Aysén. La forma en que nos conectamos y habitamos la naturaleza hace la diferencia.

SURí nació en Candelario Mancilla, de las ganas de hacer más accesible la aventura de vivir inmersos en la naturaleza, siempre de la mano de quienes viven acá.
Ahí soñamos el primer refugio, y esperamos tres años hasta hacerlo realidad: así de compleja es la Patagonia remota. Los primeros los instalamos en Villa O'Higgins, con Pachi.
Creemos que la forma en que nos conectamos y habitamos la naturaleza hace la diferencia.
Por eso construimos chico y en madera. Se instalan sin cimientos y se retiran sin dejar rastro.
Somos micro. El sueño, no tanto.








Un proyecto asociativo
Hacemos accesible la aventura de dormir inmersos en la naturaleza, en lugares remotos, por $41.650 la noche para dos, IVA incluido.
Refugios chicos, de madera certificada, sin cimientos y reversibles. Por defecto, sin sábanas que lavar: en un lugar remoto, cada lavado gasta entre 45 y 70 litros de agua.
Cada refugio está en el campo de una familia de Aysén. Ellas ponen su lugar y su bienvenida; la red les suma viajeros y un ingreso nuevo.
Lo demás lo pones tú: las ganas de sentir mucho con poco.
Los refugios se instalan en dos días, sin construir, y llegan con la red. Cada lugar tiene su forma de sumarse.
Conversemos



Un proyecto de turismo sostenible y accesible, apoyado por Sercotec, Incubatec de la Universidad de La Frontera y Corfo.